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Juan Gil Navarro: “Lo que me aburre es el cliché; lo que busco es el matiz”

En una entrevista realizada por una estudiante de ISEC, el actor reflexionó sobre la evolución de su carrera, la necesidad de reinventarse, el valor de la formación y el desafío de seguir sorprendiéndose después de más de tres décadas de trayectoria.

07/07/2026

Juan Gil Navarro

Con una carrera que abarca televisión, cine y teatro, Juan Gil Navarro podría conformarse con repetir fórmulas conocidas. Sin embargo, está lejos de buscar ese camino. En una charla con la estudiante de ISEC Brenda Molina, el actor dejó entrever una inquietud que atraviesa toda su trayectoria: la necesidad permanente de salir de la zona de confort, explorar nuevos lenguajes y escapar de los lugares comunes.

Esa búsqueda incluso lo llevó a interesarse por un rol que hasta hace algunos años parecía lejano: la producción y la escritura. “Debe tener que ver con el paso del tiempo, con querer hacer las cosas de otra manera”, explicó. Entre esos proyectos aparece una miniserie escrita junto al dramaturgo Lautaro Dilo, Acerca de la revolución, una ficción ambientada en el mundo periodístico donde dos comunicadores enfrentados deben trabajar juntos bajo la presión de un gobierno dispuesto a manipular la información.

La elección del tema no es casual. Su padre era periodista y, según contó, durante su infancia llegó a imaginarse como corresponsal de guerra. “Siempre me acompañó la idea de ser un cronista de distintos sucesos, y un primo hermano del periodismo tal vez sea ser actor”, reflexionó.

Juan Gil Navarro durante la entrevista en ISEC

Elegir cuando se puede… y cuando no

A lo largo de la entrevista también apareció una realidad compartida por muchos actores argentinos: la dificultad para elegir proyectos en un contexto donde la producción audiovisual disminuyó respecto de otras épocas.

Gil Navarro recordó una frase de Martin Scorsese que lo marcó: alternar una película para los estudios con otra más personal. Aunque reconoce que esa posibilidad hoy resulta menos frecuente, intenta mantener un criterio propio a la hora de aceptar un trabajo.

“A veces tengo la suerte de poder elegir y a veces no”, admitió. Pero incluso cuando participa de proyectos que no terminan de convencerlo, procura encontrar un camino para aportar algo diferente.

Más que un determinado tipo de personaje, lo que realmente intenta evitar es la repetición.

“Lo que me embola es el cliché. Lo que busco es el matiz.”

La frase resume buena parte de su filosofía de trabajo. No rechaza interpretar nuevamente un villano o un personaje similar; lo que le interesa es descubrir nuevos matices que le permitan construir algo distinto.

Aprender también de quienes recién empiezan

Actualmente integra el elenco de Pivot, una obra donde comparte escenario con actores mucho más jóvenes. Lejos de ubicarse únicamente en el rol de referente, reconoce que ese intercambio también lo desafía a él.

Destaca especialmente “el arrojo” con el que enfrentan cada función y la pasión con la que hablan de libros, películas, música y formación.

“Qué prendidos fuego que están, qué ganas que tienen”, comentó con admiración.

Esa energía, asegura, funciona como un recordatorio permanente de la importancia de no acomodarse.

“El problema es ponerse profesional”, afirmó entre risas. Para él, la experiencia puede convertirse en una trampa cuando lleva a creer que ya no queda nada por aprender. Por eso recordó una reflexión que lo acompaña desde hace años, tomada de Rey Lear: “Hay que volverse sabio antes de volverse viejo”.

Juan Gil Navarro junto a estudiantes de ISEC

El teatro como un hecho irrepetible

Otro de los temas que abordó fue la diferencia entre actuar para el cine y hacerlo sobre un escenario.

Mientras una película permanece siempre igual, el teatro cambia en cada función porque depende del vínculo que se establece con el público.

“En la obra siempre pasa algo nuevo”, explicó. Incluso después de más de 160 funciones, cada representación abre la posibilidad de descubrir matices diferentes gracias a la interacción con los espectadores.

Esa condición irrepetible es, para él, uno de los grandes atractivos del teatro.

La valentía de cambiar

Sobre el final de la charla, Gil Navarro reconoció que algunos de los cambios más importantes de su carrera no surgieron por encontrar inmediatamente un nuevo proyecto, sino por animarse primero a abandonar aquello que ya no lo hacía sentir cómodo.

“No me había encontrado a mí mismo. Lo que sabía era que estaba incómodo donde estaba y tuve la valentía de decir: ‘Me voy’. Después empezaron a aparecer las otras cosas.”

Más que una decisión profesional, lo describe como una elección personal: dejar de aceptar situaciones que ya no lo representaban para abrir espacio a nuevas posibilidades.

Una profesión que nunca deja de aprender

Después de más de treinta años de carrera, Juan Gil Navarro sigue buscando lo mismo que cuando empezó: sorprenderse.

Quizás por eso hoy también mira hacia la escritura, la producción y el teatro independiente. No como un cambio de rumbo, sino como una forma de mantener viva la curiosidad que lo llevó a elegir esta profesión.

En tiempos donde la inmediatez y las fórmulas parecen imponerse, su mirada propone otro camino: seguir aprendiendo, cuestionar los lugares comunes y recordar que el verdadero crecimiento profesional muchas veces comienza cuando uno se anima a salir de lo conocido.

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