El periodista compartió con estudiantes de ISEC su mirada sobre la objetividad, el rol de las redes sociales y cómo prepararse para ejercer el periodismo deportivo en un contexto donde la información circula a una velocidad inédita.
09/07/2026
Las redes sociales transformaron la manera en que se consume información deportiva. Hoy una opinión puede recorrer miles de pantallas en cuestión de minutos, generar debate, convertirse en tendencia y llegar mucho más allá de la audiencia de un programa de televisión o radio.
Para el periodista Rodolfo Cingolani, este nuevo escenario representa una enorme oportunidad para quienes comienzan su carrera, siempre que las redes se utilicen como una herramienta y no como un condicionante del trabajo periodístico.
Durante una charla con estudiantes de ISEC, compartió su visión sobre la objetividad, el rol de las plataformas digitales y cómo prepararse para ejercer el periodismo deportivo en un contexto donde la información circula a una velocidad inédita.
A lo largo de su trayectoria, Cingolani sostuvo una premisa que considera fundamental: comunicar desde las propias convicciones.
Reconoce que muchas de sus opiniones pueden generar debate o no ser compartidas por todos, pero entiende que el periodista debe sostener aquello en lo que cree, siempre con responsabilidad.
Al mismo tiempo, remarca que el desafío consiste en acercarse a la mayor objetividad posible, incluso cuando se trabaja en un ámbito tan atravesado por las pasiones como el deporte.
Para él, pasión y objetividad no son conceptos opuestos. La vocación impulsa el trabajo cotidiano; la responsabilidad profesional es la que permite mantener el equilibrio.
Aunque hoy participa activamente en redes sociales, Cingolani admite que durante mucho tiempo sintió que era un espacio ajeno a su generación.
Con el paso del tiempo entendió que forman parte de la nueva manera de comunicar y de consumir contenidos.
Sin embargo, marca una diferencia importante: el periodismo no debe hacerse pensando en las redes.
Durante los programas no modifica sus opiniones en función de la posible repercusión. Las redes aparecen después, como una consecuencia natural de lo que sucede al aire.
Según explica, leer los comentarios del público le permite conocer cómo impactó su trabajo y comprender mejor la llegada que tiene cada contenido, pero evita que esa reacción condicione su forma de informar.
Uno de los mensajes más importantes que dejó a los estudiantes estuvo relacionado con las posibilidades que hoy existen para empezar una carrera.
Cuando él estudiaba periodismo, conseguir un espacio para publicar una nota, realizar una entrevista o compartir una opinión era mucho más difícil.
Hoy cualquier estudiante puede crear contenido, desarrollar entrevistas, analizar partidos o construir una audiencia desde sus propias plataformas.
En ese sentido, considera que las redes sociales funcionan como un espacio de entrenamiento profesional.
Publicar contenido con frecuencia permite adquirir práctica, desarrollar un estilo propio y aprender a comunicar frente a una audiencia real incluso antes de ingresar a un medio de comunicación.
Si bien valora el alcance que ofrecen las plataformas digitales, también advierte sobre uno de sus principales riesgos.
Buscar permanentemente la aprobación del público puede afectar la independencia del periodista.
Para Cingolani, la prioridad siempre debe ser la calidad del trabajo periodístico y no la cantidad de interacciones o comentarios que pueda generar una publicación.
Las redes son una herramienta poderosa para amplificar contenidos, pero nunca deberían convertirse en el criterio que determine qué decir o cómo decirlo.
Consultado sobre la cobertura de competencias internacionales, el periodista propuso una mirada diferente a la habitual.
Lejos de pensar que un gran torneo requiere una preparación excepcional, sostiene que la verdadera preparación ocurre todos los días.
Para él, un periodista deportivo debe mantenerse informado de manera permanente, seguir la actualidad, analizar el juego y ejercitar la capacidad de comunicar de forma cotidiana.
Quien desarrolla esos hábitos diariamente llegará naturalmente preparado para cubrir cualquier acontecimiento, por importante que sea.
Las reflexiones de Rodolfo Cingolani trascienden el periodismo deportivo.
En un contexto donde la velocidad de la información muchas veces parece imponerse sobre la profundidad del análisis, su mensaje recupera algunos principios que siguen siendo esenciales: construir una mirada propia, ejercer la profesión con responsabilidad, aprovechar las nuevas herramientas tecnológicas sin depender de ellas y entender que la formación profesional es un proceso permanente.
En definitiva, más que buscar el impacto inmediato, el desafío sigue siendo el mismo de siempre: generar información de calidad y construir credibilidad a lo largo del tiempo.